divendres, 1 d’abril de 2011

El día que lo conocí

Charlie era tan rudo y arrogante... No quería volver a verlo jamás.
Aprovechando que sus padres se habían ido de viaje, Lilly Cameron sacó el auto de su padre sin permiso. La escapada le costó cara, ya que a las pocas cuadras chocó contra un cartel.
Charlie Roark, un compañero de colegio que pasaba por allí con su Pickup, se detuvo a ayudarla. A Lilly le parecía rudo y arrogante, y nunca había simpatizado. Pero Charlie le ofreció un trato: Su padre tenía un taller mecánico y le arreglaría el auto antes de que regresaran sus padres. A cambio ella debería acompañarlo a un casamiento, fingiendo ser su pareja.
Resultan tan convincentes actuando como novios, que Lilly comienza a sospechar
que podría convertirse en realidad.